Consejos para freelancers Diagrama de proceso de operaciones: Qué es y cómo se hace
El diagrama de proceso de operaciones ayuda a organizar tareas, mejorar la productividad y tomar mejores decisiones. Descubre cómo hacerlo aquí.
Tener un negocio siempre es emocionante, aunque también significa más decisiones, más presión y problemas que antes ni existían. De cualquier forma, nadie quiere perder el control a medida que va escalando. De ahí la importancia de entender cuáles son las etapas de crecimiento de una empresa.
No se trata solo de avanzar, sino de entender qué cambia en cada fase para seguir por buen camino.
Por eso esta guía es para ti.
Tanto si estás emprendiendo como si sientes que tu negocio está en transición, esta guía te ayudará a ubicarte y tomar mejores decisiones…
Las etapas de crecimiento de una empresa son los momentos que atraviesa un negocio conforme avanza, se expande y enfrenta nuevos retos.
En cada una de ellas cambian las prioridades, los riesgos y la forma de operar. Además, el crecimiento real casi nunca es una línea recta, ya que esto depende del capital, el mercado o problemas internos.
Lo que suele pasar son los saltos y retrocesos, y en muchos casos debe reorganizarse para seguir creciendo de forma sostenible.
Aunque cada negocio avanza a su ritmo, la mayoría pasa por cinco fases de crecimiento. Las principales, según un informe publicado en Harvard Business Review, son:
Inicio/emprendimiento.
Supervivencia.
Éxito/consolidación (crecimiento controlado).
Expansión/escalamiento.
Madurez.
Si planeas crear tu propia empresa o ya la iniciaste, esta secuencia te ayudará a entender qué viene después y qué tipo de decisiones suelen marcar la diferencia.
Aquí nace la idea, se valida el problema y se construye la primera versión del producto o servicio.
En esta fase de crecimiento, un buen estudio de mercado evita avanzar a ciegas y ayuda a encontrar los primeros clientes reales.
La prioridad es sostener el negocio: vender de forma constante, cobrar a tiempo y cuidar el flujo de efectivo. Se optimiza lo mínimo necesario para operar sin ahogarse, mientras el producto se ajusta al feedback del mercado.
En esta etapa las ventas ya son más estables y el negocio empieza a operar con mayor orden. El reto principal es profesionalizar la gestión, definir roles y procesos, y sostener la rentabilidad sin depender de apagar incendios todos los días.
También es un buen momento para revisar la mezcla de mercadotecnia e identificar qué impulsa la demanda y qué consume solo recursos.
Tip: Cuando ya manejes más de un producto o servicio, usa la Matriz BCG para priorizar qué vale la pena escalar y qué conviene replantear.
Aquí el negocio busca lograr escalamiento sin que la operación se rompa en el intento. Pueden surgir crisis de crecimiento: más ventas, más equipo y más clientes, pero también mayor complejidad. Por eso, se definen nuevos canales de venta, se fortalece el equipo y se invierte en estructura para atender más demanda sin perder calidad.
De todas las etapas de crecimiento de una empresa, la madurez es la más anhelada.
El negocio ya se encuentra estable, con una operación sólida y un modelo probado. Por ende, el foco está en defender el posicionamiento, innovar y tomar decisiones más estratégicas (ej., ajustar portafolio, eficiencia y rentabilidad).
En este caso, conviene evaluar qué tan defendible es tu ventaja competitiva, y el modelo de las 5 fuerzas de Porter puede ser de gran utilidad.
En cada una de las fases de crecimiento, los retos cambian y las decisiones que antes funcionaban pueden ser insuficientes.
A continuación, algunos de los desafíos más comunes y las decisiones clave en cada etapa:
1. Inicio/emprendimiento:
Reto principal: validar la demanda real sin gastar de más ni perder tiempo en suposiciones.
Decisión: probar rápido, escuchar al mercado y ajustar la oferta con base en resultados.
2. Supervivencia:
Reto principal: sostener ingresos constantes y cuidar el flujo de caja mientras la operación se mantenga frágil.
Decisión: controlar costos, mejorar cobros y enfocarse en aumentar las ventas.
3. Éxito/consolidación:
Reto principal: crecer con orden sin que cada decisión tenga que pasar por ti todo el tiempo.
Decisión: delegar responsabilidades y ordenar procesos clave para operar con mayor estabilidad.
4. Expansión/escalamiento:
Reto principal: enfrentar una crisis de crecimiento cuando la demanda aumenta más rápido que la capacidad operativa.
Decisión: fortalecer el equipo y la estructura para sostener mayor demanda sin perder control ni calidad.
5. Madurez:
Reto principal: mantener ventaja competitiva en un entorno más exigente sin caer en el estancamiento.
Decisión: optimizar la eficiencia e innovar sin perder la estabilidad.
Entender qué suele complicarse en tu etapa te ayuda a actuar con enfoque, priorizar mejor y evitar frenos típicos del crecimiento.
Cuando se habla del crecimiento de una empresa, la estructura organizacional se vuelve clave, porque determina qué tan sostenible es ese avance.
Desde una perspectiva más académica, las empresas no solo crecen por vender más, sino por cómo evolucionan internamente para mantener lo que van logrando. Modelos clásicos como el de Greiner explican que, conforme avanzas, aparecen momentos de tensión que obligan a ajustar la forma de operar.
Esto es lo que se conoce como crisis de crecimiento. Puede sentirse como caos, saturación o falta de control, pero en realidad es una señal de que el negocio necesita evolucionar.
Por eso, el crecimiento de una empresa Harvard suele analizarse como una secuencia de etapas donde cada salto exige cambios en liderazgo, procesos y estructura.
En otras palabras, más que trabajar, hay que construir una organización capaz de soportar el siguiente nivel sin romperse en el intento.
A simple vista parecen lo mismo, pero las etapas y el ciclo de vida empresarial hablan de cosas distintas dentro de un negocio:
Etapas de crecimiento | Ciclo de vida empresarial | |
Enfoque | Cambios por fases para crecer. | Evolución del negocio en el tiempo. |
Objetivo | Entender qué necesita cada etapa. | Ubicar en qué momento está la empresa. |
Horizonte | Corto a mediano plazo. | Mediano a largo plazo. |
Riesgos | Quedarse sin capacidad para sostener el avance. | Estancarse o perder relevancia. |
Identificar la etapa en la que está tu negocio te da claridad para ajustar antes de que el negocio se complique.
No hace falta adivinar, solo debes prestar atención a algunas señales que suelen aparecer entre las fases de crecimiento, sobre todo en:
El tamaño del equipo. Si sigues operando con pocas personas y roles mezclados, es probable que estés en una etapa temprana. Si ya necesitas mandos intermedios, estás entrando en consolidación o escalamiento.
El flujo de ingresos. Cuando los ingresos son irregulares, suele ser la fase de supervivencia. Si, en cambio, se vuelven más estables y predecibles, puede que estés en consolidación.
La complejidad operativa. Si cada semana aparecen nuevos problemas y todo depende de resolver urgencias, aún falta estructura. Pero si ya tienes procesos, métricas y control, estás más cerca de expansión o madurez.
La dependencia. ¿Cada decisión pasa por ti? Esto indica que estás en una fase donde el negocio aún no puede sostenerse sin tu intervención diaria.
Otro buen indicador es cuando el negocio crece, pero sientes que el equipo no avanza al mismo nivel. En ese caso, vale la pena revisar la misión, visión y valores de la empresa, las cuales ayudan a alinear las decisiones y prioridades.
Entender las etapas de crecimiento de una empresa te da claridad para tomar mejores decisiones en el momento correcto. Cada fase trae retos distintos, y crecer requiere ajustar estructura, procesos y prioridades para seguir avanzando sin perder el rumbo.
La clave está en identificar en qué etapa estás hoy, actuar con enfoque y prepararte para la siguiente.
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Según el modelo de Harvard, una empresa suele pasar por cinco etapas: inicio, supervivencia, éxito o consolidación, despegue o escalamiento y madurez. Un marco que ayuda a entender qué cambia en cada fase.
No necesariamente. Muchas empresas siguen un patrón similar, pero el orden, la duración y la intensidad de cada etapa varían según industria, recursos, demanda y estrategia. Algunas se saltan fases o evolucionan con ritmos distintos.
Por un lado, puede suceder que se estanque, pierda rentabilidad o se vuelva más vulnerable ante la volatilidad del mercado. Pero también es probable que siga operando, solo que de forma más limitada.
No siempre. Si no lo controlas, puede generar desorden, bajar la calidad y afectar la rentabilidad. El crecimiento es positivo cuando se sostiene con estructura, procesos claros y decisiones estratégicas que protejan la operación y la experiencia del cliente.
Fuentes:
Los países tienen fronteras. Tus finanzas, ya no.
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